-¿Es la desigualdad un problema?
-Cuando
es baja y originada en decisiones individuales (dedicar más tiempo a
educarse, trabajar más, emprender negocios arriesgados, pero rentables),
la desigualdad no se considera un problema social e incluso es
económicamente deseable: la existencia de cierto grado de desigualdad
puede actuar como incentivo para que los individuos realicen actividades
deseables para el crecimiento. Cuando es alta, crece en el tiempo y se
origina en la falta de oportunidades de sectores amplios de la sociedad;
la desigualdad es un problema grave, no sólo desde el punto de vista
social, sino también desde el económico: estudios recientes confirman
que la desigualdad alta y creciente afecta en forma negativa el
potencial de crecimiento de los países a mediano y largo plazo.
-¿Es alta la desigualdad en el país?
-La
desigualdad es baja si se compara con otros países de la región, pero
es alta al comparar con países desarrollados. En 2014, la desigualdad en
la distribución del ingreso era bastante más alta que en 32 de los 34
países de la OCDE (sólo más baja que en Chile y México). En cuanto a la
evolución, en la primera década del siglo la desigualdad se redujo
claramente en el país (la magnitud de la caída es difícil de precisar,
dado la poca confiabilidad en los datos del Indec entre 2007 y 2015),
siendo esa tendencia similar a la observada en gran parte de la región.
Sin embargo, esas mejoras no siguieron al mismo ritmo en el lustro
pasado. Aunque la información disponible no permite comparar entre 2015 y
2016, es muy probable que en el último año la desigualdad se haya
incrementado en forma moderada.
-¿Cuáles son las opciones para reducir la desigualdad?
-Si
se evalúa el ingreso de los hogares antes de impuestos y beneficios
estatales, la desigualdad en el país presenta niveles similares a los de
la OCDE. Lo que genera una diferencia importante en la desigualdad es
que en esos países la acción redistributiva del Estado es mucho más
eficiente que en la Argentina. Ello sugiere que mejorar la eficiencia
redistributiva del Estado debe ser parte de la solución. Se requiere una
discusión seria, en la medida en que no cualquier política que reduzca
la desigualdad será necesariamente compatible con la promoción del
crecimiento. Gran parte de los episodios de suba de la desigualdad en el
mundo se explican por el efecto que tuvieron en los mercados laborales
los cambios tecnológicos y la globalización, fuerzas que van a seguir
actuando. En ese sentido, no sólo se necesita generar empleos, sino que
deben ser de calidad. Es condición necesaria que la población, en
particular la más postergada, acceda a educación de calidad y desarrolle
habilidades adecuadas, requisito previo para ingresar a trabajos de
calidad.
Economista e investigador del Cedlas
FUENTE: www.lanacion.com.ar